y Recobrando el Alma
8 Jun 2009
Restaurando el Círculo Sagrado y Recobrando el Alma
Perspectivas Chamánicas y de la Psicología Junguiana
Mikkal
C. Michael Smith, PhD
Centre Trimurti, Cogolin, Francia, 12 al 15 de marzo del 2009
Introducción Personal
Es excitante estar aquí hoy, en esta tierra antigua de herencia galo-celta, y estar sólo a pocos kilómetros de los templos de Lascaux en Dordgone en donde los chamanes de antaño dibujaron sus visiones en las paredes de las cavernas hace unos 20,000 años atrás. Todos tenemos raíces indígenas muy antiguas de las cuales podemos obtener mucha sabiduría para ayudarnos a sanar en este tiempo y lugar. Voy a hablar acerca de la pérdida y la recuperación del alma desde la perspectiva chamánica y dentro de mi contexto moderno como cheroqui-métis, psicólogo junguiano y curandero chamánico. Mi objetivo es el de ser un “constructor de puentes” entre la sabiduría antigua de sanación y la psicoterapia moderna (principalmente la junguiana). Les hablaré acerca de la sanidad del alma desde la perspectiva indígena americana (Parte I) y luego compartiré algunas de las maneras en que utilizo la psicología analítica inspirada por C. G. Jung para unir los sistemas antiguos y modernos de sanación en mi práctica clínica (Parte II).
Parte I. Chamanismo
Definición de Chamanismo
La palabra ‘chamanismo’ ha sido asociada con la técnica del éxtasis llamada el viaje chamánico en la cual el chamán sale en un estado de éxtasis de su orientación corporal y de un estado mental basado en los sentidos y se mueve a los planos visionarios de la consciencia asociados con los mundos superiores, inferiores y medios. Allí, él o ella pueden localizar objetos o animales perdidos, consultar a los espíritus, encontrar y restaurar almas perdidas con el propósito de sanar o de diagnosticar y remover algo que está perturbando al paciente y que no le pertenece.
Desde éste punto de vista, el chamán es llamado por el Espíritu, es Iniciado, pasa por una experiencia profunda de muerte y renacimiento y aprende a atender y curar sus propias heridas. Éste es un proceso de “entrenamiento del sanador herido,” pues el chamán se nutre de esta experiencia en su trabajo para sanar a otros. Tú debes ser llamado por el Espíritu para este trabajo, ya sea un llamado directo que llega en forma de visiones o crisis, o a través de un Llamado y Búsqueda interior. Todo esto es cierto en mi experiencia, tradición, iniciación y linaje. Sin embargo, éste es el tipo de explicación que dan los eruditos y los etnógrafos y no contiene muchas de sus complejidades, detalles y matices.
Una de las cosas importantes que no se encuentra en las explicaciones de eruditos y etnógrafos es que estas actividades chamánicas están basadas en una actitud centrada en el corazón y que honra la tierra. También le falta incluir el papel de las ceremonias sagradas y la sabiduría de los Ancianos, las cuales proveen un contexto y una base para estas actividades chamánicas. Además, pierden de vista el profundo interés ecológico y el papel del balance, la armonía y la integración que son simbolizadas por el Círculo Sagrado. Les falta el interés en restaurar la armonía en las relaciones con los espíritus de la tierra y sus ancestros.
Siendo que la restauración y el establecimiento del balance de las “relaciones correctas” es crucial en el trabajo como sanador chamánico, discutiré el rol del Círculo Sagrado: cómo éste se rompe resultando en la pérdida del alma[i] y cómo, según mis tradiciones, las enseñanzas del Círculo Sagrado pueden apoyar el trabajo de restaurar el alma. El Gran Espíritu es la raíz del proceso de sanación chamánico. Debemos entonces discutir el papel que tiene en este sistema chamánico.
El Gran Espíritu
Al igual que la Trinidad cristiana, el Gran Espíritu es uno y muchos a la misma vez. Es una complejidad de poderes y es, paradójicamente, Uno/Una. El Gran Curandero de la tribu de los Teton Sioux, llamado Old Fools Crows, dijo una vez que el Gran Espíritu es un misterio sin forma llamado Wakan Tanka, que cuando se manifiesta en forma se llama Tunkeshela (Abuelo), pero es también el Espíritu de la Madre Tierra, los Ayudantes y los Poderes de las Direcciones Cardinales del Círculo Sagrado de la vida. Él dijo que uno podía invocar cualquiera de estas manifestaciones particulares por nombre en varias ceremonias o sólo referirse a Wakan Tanka como abreviación. Cada nación indígena en las Américas tiene un nombre para esta realidad esencial, pero en el lenguaje común de Norte América se acostumbra llamarle El Gran Espíritu.
El Llamado-Iniciación-Servicio
En mi tradición, el sanador chamánico es llamado por El Gran Espíritu. Este llamado puede venir a través de una visión, por lo cual Black Elk es famoso, o puede surgir más internamente y expresarse a través de una Búsqueda. No importa como venga, el resistirle no es una buena idea, pues el Gran Espíritu te llama a un modo de vida que te va a llenar y bendecir, sin importar lo difícil que pueda ser el camino.
El sanador chamánico recibe un llamado, pero debe ser iniciado y transformado en un Hueso Hueco en servicio al Gran Espíritu para que el diagnóstico y el tratamiento vengan a través del chamán. El chamán no genera el diagnóstico y el tratamiento, sino que responde a la dirección interna y la visión del Gran Espíritu. El proceso de iniciación incluye ceremonias sagradas, búsquedas, purificaciones, lamentaciones y viajes espirituales a otros planos, pero todos estos métodos son formas de ahuecar al chamán para transformarle en un sirviente del Espíritu.
Aunque el chamán es llamado por el Gran Espíritu, es importante tener maestros humanos que ayuden a iniciar, enraizar y transmitir la sabiduría y las herramientas al futuro chamán. En mis iniciaciones, no tan sólo hubo pruebas rigurosas y difíciles, sino que hubo una confrontación con la muerte a través de una visión de desmembramiento y reensamblaje, un proceso de muerte y renacimiento que te despoja hasta revelar los huesos desnudos del alma y conecta el corazón con el Gran Espíritu, reconstruyéndote alrededor del Eje Central. En este proceso, tus heridas y verdades deben ser enfrentadas, sin importar cuán dolorosas sean, tus heridas, sanadas y curadas, y debe haber una recuperación que permita una vida plena y armónica. Es muy difícil rechazar el Llamado a tal transformación, pues es un llamamiento a tu verdadero ser; a tu vida real en este mundo. El rechazarla es el perder tu propósito.
En el proceso completo de iniciación eres transformado a tu verdadero ser: centrado en el corazón y que honra la tierra. Para el futuro chamán, es un llamado al yo-chamán (shaman-self). Es también una gran escuela para el chamán, la cual llamo La Escuela para el Sanador Herido, pues el proceso de iniciación se convierte en un banco de experiencia y sabiduría para ayudar a otros a responder al llamado que les hace el Gran Espíritu a vivir sus vidas verdaderas. Se necesita un Líder Ritual para guiar, contener y apoyar este proceso. No puede hacerse por sí mismo. Sólo unos pocos, relativamente, son llamados a ser sanadores chamánicos, pero el Gran Espíritu llama a todos a vivir una vida real y auténtica desde el corazón, al servicio y a caminar en balance. A través de su iniciación, el chamán indígena americano aprende a guiar y apoyar a aquellos que han recibido el llamado.
El Círculo Sagrado
El círculo sagrado es un símbolo que ocurre universalmente y tiene un origen muy antiguo. Se encuentra en todos los continentes y en una gran diversidad de culturas. Representa la plenitud centrada, lo que C.G. Jung llamó “mándala,” de la palabra sánscrita para símbolo sagrado. Este símbolo es muy común a través de las Américas, juega un papel importante en la vida tradicional de muchos pueblos indígenas y tiene una función especial en la sanación chamánica y las ceremonias sagradas. En Norteamérica, el círculo sagrado es a menudo elegantemente simple: un círculo con líneas verticales y horizontales que se cruzan en el centro. Se le llama el círculo sagrado o la Rueda de la Medicina, pues la práctica de sus sabias enseñanzas es buena medicina: buena para la vida y para la salud.
Este símbolo contiene muchos patrones que se repiten; uno para cada dimensión de la vida expresada dentro de sí. En general, el Este a menudo simboliza la salida del sol, la primavera, la nueva vida, el nacimiento y la espiritualidad. El Sur a menudo simboliza la tierra, el verano, la sanidad, la juventud, el crecimiento y la expansión. El Oeste simboliza el otoño, la introspección y la adultez. Finalmente, el Norte simboliza el invierno, la vejez, la sabiduría, los ancestros y sabios y la vida mental.
Cada tribu tiene su Animal de Poder para cada dirección. Para el pueblo cheroqui, estos son: el águila para el este, el conejo para el sur, el oso para el oeste y el ciervo para el norte. Cada tribu también tiene sus colores simbólicos. Para los cheroquis, éstos son: el rojo para el este, el blanco para el sur, el negro para el oeste y el azul para el norte.
Además de las cuatro direcciones cardinales, hay otras tres direcciones reconocidas por la mayoría de las tribus. Los cheroquis les llaman los poderes del cuatro y el siete. Estos son: (1) el Centro que simboliza al Corazón/Tú y es representado por el color verde; (2) el mundo inferior de la Madre Tierra que es representado por el color marrón y (3) el mundo superior del Abuelo Cielo que es representado por el color amarillo.
La Séptima Dirección y el Círculo de la Psique
La séptima dirección te simboliza a ti en el Centro. También simboliza al corazón en el cual reside el Gran Espíritu, o donde el Abuelo Cielo y la Madre Tierra se unen en ti. Éste es tu centro, el lugar desde donde vives la vida de plenitud del círculo sagrado.
Un tema bastante común para muchas tribus Norteamericanas, y especialmente para los cheroquis, es el Gran Árbol que reside en el círculo. Éste representa la vida dentro de las fronteras del Círculo Sagrado. Sus raíces alcanzan lo profundo de la Madre Tierra y se extienden hacia arriba, en dirección el Abuelo Cielo, y alcanzan las cuatro direcciones, abrazándolas e integrándolas en su propia vida. El Gran Árbol crece desde su centro y se expande, reuniendo la totalidad de las cuatro direcciones en su abrazo. El Círculo Sagrado debe mantenerse saludable para proteger la vida interior del árbol. El árbol también puede simbolizar la sabiduría y las ceremonias sagradas de un pueblo y el centro cultural de una nación. También es el árbol mágico que el chamán cheroqui utiliza para subir o descender a los diversos planos visionarios. Así que, ten en mente los múltiples significados del círculo sagrado y del Gran Árbol de la Vida que está dentro de sí.
Todos estos símbolos del círculo y del árbol son vitales para el sistema chamánico de los cheroquis en el cual yo me inicié. Sin embargo, su sabiduría es común en la mayoría de las tribus Norteamericanas. El tener un círculo saludable es importante para tener fronteras fuertes que apoyen y protejan la vida desde adentro. Cada célula de tu cuerpo es un pequeño círculo que apoya la vida desde adentro. El estar fuera de balance, o una herida, puede romper el círculo de la célula haciendo que su fluido salga y que la célula muera. Lo mismo sucede con la Rueda de la Medicina. Debemos caminar en balance y vivir desde nuestro centro para mantener nuestros círculos fuertes y sanos. Si nos salimos de balance, el círculo se puede romper.
La Rotura del Círculo Resulta en Pérdida del alma
Trauma, violencia, accidentes, la muerte de seres queridos y divorcios, entre otros, son causas comunes de la rotura del Círculo Sagrado. Una nación entera puede sufrir de un círculo roto. El Círculo Sagrado de la nación cheroqui se rompió en La Vereda de las Lágrimas (Trail of Tears), así como el de los lakota se rompió en La Rodilla Herida (Wounded Knee) bajo la influencia violenta del colonialismo.
El Dr. C. G. Jung notó que cuando el círculo sagrado de una nación o de un pueblo se rompe, esto resulta a menudo en falta de sentido en la vida, pobreza, adicciones, ira y odio a sí mismo. Lo mismo sucede con individuos: la pérdida del alma ocurre cuando el círculo ha sido violentado o roto. Entonces, el problema no es tan sólo el rescatar el alma, sino el sanar o restaurar el círculo sagrado y regenerar la vida dentro de sí.
El Círculo Personal (de la Psique)
Muchas tribus tienen su propia versión del círculo personal o psicológico, pero generalmente están de acuerdo acerca del simbolismo de las direcciones en el círculo:
Este = Espíritu………………Oeste = Físico
Sur = Emocional…………….Norte = Mental
Este pequeño esquema del “alma persona,” o del “yo” (self), consiste de cuatro partes fundamentales que están interconectadas las unas con las otras. Si una de las partes es descuidada, las otras partes se enferman, pues están fuera de balance. Tú, como la persona en el centro del círculo, necesitas cuidar de ti mismo para mantener las cuatro partes en balance. Como dijo David Little Elk:
“El cuidar de nuestras cuatro partes trae paz interior (intimidad), y por ley natural nosotros proyectamos (reflejamos) esta paz en nuestros cuerpos y en el universo a nuestro alrededor. Esto se conoce como el establecimiento de la Séptima Dirección. Lo que esté dentro de nosotros es lo que proyectamos al mundo que nos rodea. De igual modo, la manera en que percibimos el mundo a nuestro alrededor es una reflexión del estado actual de nuestro ser interior. A medida que cambiamos interiormente, también cambiamos la manera en que percibimos el mundo que nos rodea. Lo que hacemos, decimos, pensamos y sentimos afecta el universo dentro de nosotros y también afecta el universo a nuestro alrededor. Por lo tanto, todo lo que está dentro de nosotros está conectado, así como nosotros estamos conectados con el universo a nuestro alrededor.”
Para los cheroquis, hay cuatro valores básicos que ayudan a guiar la vida de cada persona. Estos valores también se encuentran en el círculo personal. Cada valor tiene un lugar en la Rueda de la Medicina y los podemos presentar en polos dinámicamente opuestos que deben ser expresados de forma equilibrada para estar en balance:
Oeste = Independencia…. es balanceado por…. el Este = Pertenencia
Sur = Maestría… es balanceado por… el Norte = Generosidad
La medicina, valores y principios cheroquis dan un gran énfasis a la polaridad de la Pertenencia y la Independencia. Una comunidad con un Círculo Sagrado realmente saludable y vibrante está compuesta de individuos fuertes que viven en reciprocidad y participación co-creativa con la comunidad de humanos y no-humanos. Si hay demasiada Independencia, se corre el riesgo de desbalance (Ej., el aislamiento y el no prestarle atención a las necesidades de la comunidad y los valores de otros). Lo mismo sucede si hay demasiada Pertenencia (Ej., co-dependencia, un cuadro de referencia externo). Para mantener intacto el Círculo Sagrado en tu vida, es necesario que haya un balance entre una individualización fuerte y centrada en el corazón (Independencia) y una participación comunal que honra la tierra (Pertenencia).
De igual modo, los cheroquis siempre han enfatizado la Maestría en balance con la Generosidad. Es natural el dejar que el corazón transforme tus talentos, ideas y valores en obras de arte y verdaderos logros en el mundo. Pero la Maestría necesita ser mantenida en balance o en tensión con la Generosidad del corazón. Una persona con un corazón generoso da sus mejores talentos, bendiciones, materiales, sabiduría y recursos, entre otros, para que otras vidas (humanas y no-humanas) se puedan beneficiar. Un desbalance en la dirección de la Maestría lleva al rendimiento excesivo, la auto-importancia y la búsqueda de estatus y de reconocimiento fuera de sí mismo (un marco de referencia externa). Esta actitud rebaja y pasa por alto a otros. De igual modo, un desbalance en la dirección de la Generosidad podría resultar en el descuido de sí mismo, la pobreza y la falta de desarrollo de sus talentos y de su poder personal mientras se es dadivoso con otros. Seguramente, esto también resultaría en la ruptura del Círculo Sagrado.
Cada uno de estos principios se aplica a múltiples dimensiones en las que vivimos. Nosotros pertenecemos al Espíritu, somos parte de nuestras familias y nuestra comunidad y pertenecemos a la Madre Tierra y al suelo del que dependemos y que nos sustenta. No somos simplemente independientes, somos interdependientes, y esto debe ser reconocido y expresado constantemente en nuestra forma de vida. También pertenecemos a cierta línea de trabajo o actividad creativa a la cual nos sentimos naturalmente atraídos por nuestros corazones (SGI).[ii]
Restaurando un Círculo Roto
Cuando el círculo está roto, la integridad de la vida interior está fragmentada, lo que resulta en depresión, adicciones, baja autoestima, desesperanza y desesperación; todos estos son síntomas de la pérdida del alma. Antes de que el recobro del alma chamánico sea una alternativa sólida, el paciente debe comenzar a reconstruir o restaurar su círculo regresando a las enseñanzas y la sabiduría del Círculo Sagrado. Sin esta acción fundamental, no hay base suficiente para una recuperación del alma.
Hay cuatro actos de poder para remendar un Círculo Sagrado: 1) Mira al Este (Espiritual), admite que estás herida, fuera de balance y que necesitas ayuda. Pídele al Gran Espíritu que te ayude a reconstruir tu círculo y a regenerar el Gran Árbol de tu vida. 2) Mira al Norte (Mental) y consulta la sabiduría de los Ancianos y Ancestros, utiliza los principios de autoexamen e identifica los patrones problemáticos que necesitan sanación. 3) Voltéate al Sur del círculo (Sanación Emocional de las Relaciones) y ve a cada uno a los que has herido mientras tu círculo estuvo roto. Discúlpate, pide perdón y perdónate a ti misma. 4) Mira al Oeste (La Dimensión Física) y demuestra tus palabras con tus acciones poniendo en práctica tu nueva visión y principios en el mundo. Una vez el paciente está en proceso de remendar su círculo sagrado, y está siguiendo otra vez las direcciones del círculo, existe una base sólida para la recuperación del alma.
Entendiendo la Recuperación del Alma Chamánica
La recuperación del alma es esencialmente la restauración de partes perdidas de ti mismo, de energías del alma y de potencialidades que se han fragmentado o desconectado cuando tu círculo sagrado se rompió.
La ruptura de tu círculo, y la subsiguiente pérdida del alma, pueden ser causadas por tu propio descuido en mantener tu balance y tu centro, pero es generalmente causado por fuerzas traumáticas en la vida. La cultura moderna es una de esas fuerzas. El círculo de las personas modernas se rompe debido a la forma de vida desbalanceada, con sus valores de codicia, dominación y explotación con fines de lucro sin preocuparse por el bienestar de otros. Cuando la codicia y la búsqueda de riquezas, el placer desenfrenado, el poder y el estatus social se convierten en los determinantes principales del propósito de vida y de la identidad personal, entonces emerge el abuso, la explotación, el miedo, la violencia, el odio y la culpa. Estas son las fuerzas que ocasionan la ruptura del círculo y la pérdida del alma. LA PÉRDIDA DEL ALMA LLEVA A MÁS PÉRDIDA DEL ALMA. LOS CÍRCULOS ROTOS ENGENDRAN LA RUPTURA DE MÁS CÍRCULOS. LA CULTURA MODERNA NECESITA REMENDAR SU CÍRCULO ROTO.
En mi trabajo consultivo, la mayoría de las causas de la pérdida del alma, además de la cultura moderna, pueden ser trazadas a eventos de abuso (emocional, físico, sexual) en el contexto de familias disfuncionales, pérdidas significativas (divorcio, muerte de un ser querido), lesiones accidentales, ruptura del corazón, colapso financiero y pobreza.
La recuperación del alma es esencialmente el retomar control de tu vida, reparar el círculo y poner todo tu ser en línea (online, conectado). Es el recoger todo tu ser y ponerlo de vuelta dentro del círculo para que así puedas vivir bien, disfrutar la belleza en tu caminar y beneficiar a otros.
Como mencionamos anteriormente, un símbolo del alma o la esencia de la persona (o de una tribu o nación) es el símbolo del Gran Árbol, el cual vive dentro del círculo. El árbol sagrado está arraigado profundamente en la Madre Tierra, se extiende hacia el cielo, alcanza las cuatro direcciones, crece y se expande desde su centro… ofrece su sombra y sus frutos a otras criaturas. Este símbolo de la plenitud del alma es lo opuesto a la pérdida del alma. En la pérdida del alma, el árbol que simboliza el alma está seco y en necesidad de cuidado y nutrición, sus ramas están fragmentadas y perdidas. El círculo a su alrededor está roto.
Síntomas de Pérdida del Alma
El síntoma más poderoso de que hay pérdida del alma es el no sentirse completo. No estás en línea y no puedes ser, ni funcionar, a tu potencial. Puede que te sientas como un observador distante de tu vida. Tu vida puede estar basada en el miedo en vez de en el amor. Puedes sentir que te falta valor y auto-estima y te sientes estancado y atrapado. Estas desbalanceado y no puedes encontrar la razón para estar aquí.
Puedes haber trabajado duro en consejería o psicoterapia y habrás crecido mucho, pero todavía hay algo que no te deja mover o crecer, algo que necesitas, algún potencial o poder humano natural que simplemente no está manifestándose en tu vida.
Puedes tener un luto prolongado y se te hace difícil sanar luego de sufrir la pérdida de un ser querido. Puedes sentir que diste tu corazón a quien fue tu amante y nunca lo recibiste de vuelta: “Ella me robó el corazón y no he podido amar otra vez desde que se fue.”
Una señal clara de pérdida del alma es que continúas recordando alguna memoria dolorosa o regresas una y otra vez al lugar donde sufriste algún evento traumático o doloroso. Estas son algunas de las señales o pistas:
Sentir que falta algo importante (no estás ‘en línea’ en tu vivir)
Sentirse sin fuerzas, estancado, atrapado por algo (un hábito, alguna emoción, otra
persona)
Bloqueo de memoria o recordar constantemente una memoria dolorosa
Memorias persistentes e indeseadas y pesadillas recurrentes
Desapego, sentirse distanciado de la vida
Depresión, desespero, desesperanza
Enfermedades frecuentes (no estás en balance)
Duelo inusualmente prolongado
Un sentido de que “él todavía tiene mi corazón… luego de que…”
Baja autoestima crónica
Sentimientos de dependencia
Disociación
Demasiada preocupación acerca de lo que otros piensan
Sentirse sujeto por el miedo (Ej., no sentir que tienes voz debido al miedo, no lograr algo
que deseas debido al miedo)
Culparse demasiado a sí mismo o a otros
“Curando para el Gran Negro”
Cómo se logra la recuperación del alma
Hay un canto cheroqui antiguo para recuperar el alma en el que el Gran Espíritu canta a través de la boca del chamán. La fórmula para esta recuperación del alma se llama “Curando para el Gran Negro[iii].” Esto se refiere a la dirección del oeste, en donde usualmente se encuentra el alma perdida; el lugar de los muertos, un gemelo de la noche. Con la ayuda del Gran Espíritu, el chamán canta para que el alma viaje a través del círculo sagrado hacia el Este, haciéndola un gemelo del día; un nuevo comienzo. Por lo tanto, el Gran Espíritu ayuda al chamán a traer el alma al Este (el color Rojo), significando una nueva vida para el alma que ha sido recobrada. Una vez el alma es devuelta a la vida y al cuerpo, el Gran Espíritu anuncia a través del cantar del chamán: “¡Tú y el Sol son gemelos! ¡Tú y la Luna son gemelos!” Estos dos orbes sugieren que la parte del alma recobrada ya está fuera del lugar de los perdidos (simbolizado por la oscuridad) y ahora está en el lugar de los encontrados y los vivos (simbolizado por estos orbes de luz).[iv]
Ai Gvhdi Waya, mi maestra cheroqui-métis, me entrenó en la extracción y recuperación del alma perdida. Ella viene de un linaje de sanadores que alcanza muchas generaciones de sus ancestros. Los detalles de cómo yo viajo son secretos muy guardados dentro de este linaje y sólo están disponibles para aprendices. Puedo decir que en mi tradición usamos el Gran Árbol como punto de partida para el viaje extático, el cual es asistido por el tambor. Las diferentes raíces llevan a diferentes dimensiones del mundo inferior y las ramas llevan a varias dimensiones del mundo superior y tienen diversas funciones en el mundo medio. El símbolo mítico del Gran Árbol se transforma y se interioriza como un mapa místico central para el viaje chamánico, el cual nos orienta y nos mantiene enfocados mientras trabajamos en éxtasis con nuestros guías espirituales y nuestros clientes.[v]
Parte II.
El Chamanismo y la Psicología Junguiana
El chamanismo y la psicología junguiana, aunque exteriormente puedan parecer diferentes, tienen mucho en común en su interior. Estos senderos antiguos y modernos de sanación requieren que el sanador sea Llamado de alguna manera, que tenga una verdadera vocación y que pase por una ordalía de Iniciación, lo que conlleva un confrontamiento con su enfermedad y sus heridas y una muerte y renacimiento: de un yo falso, a uno verdadero. Se hacen sacrificios en este proceso y así emerge una forma de vida que es fuerte y centrada en el corazón.
El chamán y el psicoterapista junguiano, ambos, han descendido profundamente para confrontar su verdad y su dolor y estas experiencias sirven como una especie de base de datos que informan su esfuerzo de ayudar a otros. Ambos ven que lo espiritual está en el centro del proceso de sanidad. Ambos respetan profundamente los sueños, las visiones y la interacción con presencias espirituales numinosas (Ej., guardianes, inteligencias, espíritus sanadores). Ambos tienen gran respeto por la Madre Tierra (“la Gran Madre”) y nos aconsejan a vivir en armonía con Ella. Si la mente occidental moderna ha estado enfocada externamente, sólo prestando atención a las experiencias basadas en los sentidos, la mente chamánica indígena ha estado enfocada en el interior invisible; las dimensiones que no se pueden ver. La psicología junguiana integra la mente primordial del chamán y la mente moderna del psicólogo.
La experiencia chamánica y la psicoterapia junguiana pueden acomodarse la una a la otra de forma muy natural. Las personas que experimentan el proceso de individuación asistido por el análisis junguiano pasan por experiencias de tipo chamánico como las descritas anteriormente, no con el propósito de convertirse en chamanes, sino con el objetivo de honrar el llamado de su propia individualidad, la recuperación de su alma y la práctica de la integridad. Estas son sólo unas pocas de las similitudes mayores entre el chamanismo y la psicología junguiana.
Principios y Creencias Centrales del Mándala
C. G. Jung descubrió que el Círculo Sagrado es un patrón ampliamente recurrente a través del mundo. Muchas de sus investigaciones históricas y de culturas comparadas han demostrado como éste emerge entre los taoístas de la China, los budistas tibetanos, las pinturas de arena de los navajos, los aborígenes australianos, los quechuas del Perú y del Ecuador, los mayas mejicanos, los pueblos nahua-aztecas y entre aquellos inclinados al misticismo y los que sufren de enajenación mental. Jung observó que las personas en crisis a menudo experimentan sueños espontáneos o visiones de un mándala, como si el Gran Espíritu estuviese apuntando directamente el camino hacia la sanidad y la plenitud.
Jung entendió el mándala como un círculo sagrado – un mapa de la psique elegante, compuesto y estratificado – cuyo propósito era el ayudar a sus contempladores a dirigir sus energías al centro, al origen y la fuente el Espíritu Divino y de la vida y hacia los cuatro cuadrantes. Estos cuadrantes son reflexiones de los componentes arquetípicos fundamentales de la personalidad, los cuales abrazamos desde nuestro centro con el propósito de crecer, expandir y balancear la personalidad y lograr la plenitud y la expresión única e irremplazable de nuestra verdadera identidad.
Recuerda que el Círculo Sagrado tiene cuatro cuadrantes o direcciones, organizadas alrededor de un centro sagrado en el que Tú, el punto central o la Séptima Dirección donde el Gran Espíritu mora, balanceas e integras cada uno de estos principios direccionales en tu diario vivir. Jung creó un esquema similar al del Círculo Sagrado (mándala) para mostrar cómo practicar y alcanzar la plenitud a través del uso y la integración de lo que él llamó las “Cuatro Funciones:”
Norte – Pensamiento …balanceado por… Sur – Sentimiento
Oeste – Sensación …balanceado por… Este – Intuición
El Dr. Jung tenía una Quinta Función que las integra todas, incluyendo sus opuestos, la cual llamó la Función Trascendental. Para el cheroqui, esta función viene de la Séptima Dirección y es un regalo del Gran Espíritu en tu corazón.
El proceso de vivir y utilizar activamente el mándala se llama “el proceso de individuación.” Con este término, Jung se refirió al proceso profundamente transformativo de la personalidad en la que nos dejamos de identificar con la persona (la máscara, los roles sociales y las falsas imágenes acerca de nosotros mismos) y abrazamos las cualidades opuestas y enajenadas en nosotros, incluyendo la integración de los aspectos masculinos y femeninos de nuestra psique. La unión y la integración de los opuestos es un tema mayor en el camino de la individuación. Aprendemos como deshacernos de nuestras proyecciones en otros y tomamos la responsabilidad de enfrentar el contenido de nuestro interior (emociones, sentimientos, deseos, culpa, etc.). Este proceso, a menudo asistido por un psicoterapista junguiano (el análogo del chamán o el líder ritual), tiene como resultado el encontrar y el vivir desde tu centro psicológico real, la Séptima Dirección. En resumen, es un proceso de iniciación en el cual uno recibe un llamado a su identidad verdadera y única, a una vida de plenitud y a la expresión de ésta vida en el mundo. La plenitud no es vivida aparte del mundo, sino que abraza al mundo en su círculo.
En este proceso, uno se separa del diario vivir, de la forma habitual de ver las cosas, y hace un descenso profundo al centro del ser. Un proceso arquetípico de muerte y renacimiento toma lugar y una nueva personalidad es organizada alrededor del núcleo sagrado, del Yo (Self), el cual, en nuestra discusión, es a la vez nuestra identidad esencial y la morada interior del Gran Espíritu: el guía inspirador. Esta función de guía e inspiración interior es lo que Jung llamó el “Espíritu Rector” (el Espíritu que provee dirección y que está en el centro de la psique).
Más allá de estos conceptos básicos de la psicología junguiana, podemos hacer un puente moderno al concepto chamánico del mundo espiritual. Para Jung, el término del inconsciente colectivo incluye el concepto del mundo espiritual. El inconsciente colectivo incluye energías instintivas de progreso, dirección espiritual interior y varios númenes (poderes sagrados) conocidos como arquetipos. Los arquetipos son formas y patrones de energía psíquica que le dan estructura a la experiencia y transfieren la influencia ancestral. También pueden ser entendidos como los ‘pensamientos primordiales’ del Gran Espíritu. Jung dejó su modelo de la psique abierto a la influencia de espíritus incorpóreos, además de los arquetipos. El inconciente colectivo es un almacén vasto con varias dimensiones de profundidad estratificadas que incluye los estratos de los ancestros pre-humanos y humanos y nos lleva hasta las algas azul-verdes, los océanos salados y el polvo cósmico. Todo esto está vivo dentro de nosotros.
El Yo (the Self) es el análogo de Jung para el Gran Espíritu. Éste incluye los poderes arquetípicos y visionarios, el Espíritu Rector que dirige interiormente, y la Gran Madre, que es su análogo para la Madre Tierra y con quien es importante vivir en armonía. Jung a menudo se refirió al Gran Espíritu simplemente como el “Yo” (Self). Él consideraba la pérdida del alma como una disociación o represión de varias facetas del ser a la dimensión de la Sombra en el inconsciente. Por lo tanto, la recuperación del alma es cualquier acción psicológica que pone estos contenidos de la psique otra vez en línea, para así recobrar tu plenitud, balance y poder.
El Contexto de mi Práctica Clínica
Desde la primera visita de un cliente nuevo, me enfoco en la Séptima Dirección[vi], pues las otras seis eventualmente vienen a colación. Por lo tanto, estoy especialmente interesado en saber si el cliente está viviendo la visión de su corazón (la respuesta al llamado del Espíritu Rector), y si no, cómo puedo ayudarlo a escuchar y honrar esta visión. Si la está viviendo, entonces busco cualquier cosa que pueda estar bloqueando o impidiendo sus pasos. Usualmente, hay un problema o un reto que está bloqueando el camino. Jung se refería a éstos como “complejos autónomos” o “diablillos” que impiden nuestras mejores intenciones. Estos conceptos son análogos a la categoría diagnóstica chamánica de intrusión espiritual o la pérdida de alma, es decir, algo que debería estar en línea pero no lo está.
Mi consultorio refleja los dos ‘mundos’ del chamanismo y la psicoterapia junguiana. Tiene lo usual: un sofá, sillas, computador, diplomas, libro de citas y libreros repletos. Pero también tiene muchas cosas terrosas: pieles de animales y máscaras primitivas de alrededor del mundo que invitan la imaginación, despiertan el corazón y hablan al inconsciente colectivo del alma humana. Hay artefactos de mi herencia indígena americana, objetos rituales, hierbas sagradas como el cedro, la salvia y la hierba de búfalo (hierochloe odorata), piedras sagradas, sábanas indias, unos cuantos cristales, un tambor, una maraca, una flauta de oración (prayer flute), y a veces, una pipa de oración (prayer pipe). Usualmente, el estéreo toca sonidos de la naturaleza con un trasfondo suave de flauta o tambores.
Así es mi consultorio clínico, un contexto moderno en la ciudad donde practico el arte de la sanación chamánica, pero éste no es el único lugar. Aquellos clientes que saben acerca del chamanismo lo ven reflejado en los objetos y muebles del consultorio. Aquellos que no están concientes de esto y sienten que simplemente han visto a un psicólogo, quizá piensen que estoy interesado en coleccionar “arte primitivo.” Sin importar la impresión inicial en el cliente, está claro que este consultorio es un lugar especial que evoca el poder de una vasija transformadora y sanadora. Con cada cliente que entra por la puerta, trato de liberarme de mis propias preocupaciones para que nada se interponga entre mi cliente y yo o entre el Gran Espíritu y yo. Para facilitar esto, me limpio utilizando el humo de hierbas sagradas, a menudo la salvia o el palo santo, y hago lo mismo con muchos de mis clientes. Con algunos clientes, cuando es apropiado, comienzo con una invocación o con un canto. Así se establece la santidad del espacio y de la hora.
Lo primero que hago es tratar de encontrar a mis clientes, ese ser interior que está mirando hacia afuera a través de ese par de ojos (es decir, encontrar la Séptima Dirección). Esa alma persona y su bienestar son mi interés principal; la razón por la cual estamos juntos. Un psicólogo de profundidad (depth psychologist) entra en lo que puede ser llamado un trance extático liviano (o estado de conciencia alterno) cada vez que puede entrar exitosamente en la vida interior de su cliente y participa de sus sentimientos, estados de ánimo, deseos y las historias que todavía no han sido relatadas y que se descubren allí.
Una vez he conectado con la persona que está allí, entonces abro mi corazón y escucho atentamente. Con mi corazón abierto y mi sistema de guía del corazón (SGI), me pongo en armonía con el Gran Espíritu; a menudo lo hago a través de mi Guía Principal (Chief Guide), quien es uno de mis Ayudantes. Quiero escuchar, ver y responder desde esta perspectiva más completa y verdadera. Esencialmente, busco ver a mis clientes a través de los ojos del Espíritu. Esto es lo que significa el convertirse en un “pequeño hueso ahuecado.” Establezco una base para mis clientes enseñándoles los principios básicos del Círculo Sagrado, o la sabiduría del mándala de Jung, dándole importancia al rol del balance, el centro del corazón y cómo escuchar y hablar desde el corazón. Hago esto a través de algunas discusiones y lecturas sugeridas. Si ya están familiarizados con la psicología junguiana, pues tenemos un lenguaje común lleno de la sabiduría perenne del círculo sagrado y del mándala.
La mayoría de los clientes no saben cómo escuchar y honrar el corazón y la voz del Gran Espíritu que les guía desde allí. Así que una de las primeras cosas que hago, estratégicamente, es enseñarles a encontrar y escuchar al corazón – aprender cómo les habla y les guía. Luego, les enseño cómo poner en línea aquellas cosas que el corazón quiere y cómo proteger éstas cosas mientras todavía son unos pequeños y vulnerables brotes verdes. Una vez el cliente aprende cómo seguir y honrar lo que quiere el corazón, surgen de allí muchos pasos de crecimiento y de nueva vida. En los próximos meses de sesiones semanales, soy testigo de muchas partes del ser y potencialidades que se ponen en línea. Les digo exactamente el crecimiento y desarrollo que veo en ellos y lo celebro con ellos. Con el tiempo, presto atención a aquellas cosas que no están creciendo y que no están en línea. Usualmente, es algo de lo cual el cliente ya se ha quejado y que ha sido la razón para comenzar la psicoterapia. Comenzamos a trazar líneas de crecimiento en una gráfica (GLR: Growth Line Rating) y ocasionalmente evalúo su progreso. Esto nos ayuda a visualizar aquellas cosas que todavía no están en línea.
En este punto de la psicoterapia, introduzco el concepto de la recuperación chamánica del alma. Dependiendo del contexto cultural y mental de mi cliente, puedo discutirlo en términos clínicos, tales como el uso de la imaginación o hipnosis, mientras hago referencia a los antiguos métodos chamánicos. Pero actualmente muchos de los clientes que llegan a mi consultorio vienen porque saben acerca de mi trabajo chamánico y junguiano. Con estos clientes, discuto francamente el proceso de recuperación y extracción chamánica, y luego de un periodo de preparación sólida, hacemos una cita para la ceremonia sagrada. Este trabajo de recuperación y extracción del alma puede ser hecho en mi oficina o con la sociedad médica llamada “Círculo del Pequeño Hueso Ahuecado” (Little Hollow Bone Circle), ubicada en Crows Nest, mi centro de estudios chamánicos. En este contexto, donde hay otras personas presentes que brindan apoyo, el ritual de sanación puede ser muy poderoso. Pero para otros clientes, hago un ritual dirigido de recuperación del alma, o lo que llamo “trabajo para reclamar partes del ser.” Éste es vestido en un traje psicológico más moderno y secular, pero con tonos transpersonales. Por mi parte, continúo invocando a mis espíritus guías para que me ayuden en el trabajo de reclamar partes del ser, y a menudo, me ayudan a diseñar una práctica para la recuperación del alma que es efectiva para un cliente particular.
En conclusión, he tenido que representar la sabiduría antigua del contexto nativo americano y del contexto profesional junguiano de forma amplia, lo cual oculta muchos de sus detalles y de su complejidad. De todos modos, espero que esto les dé una idea de algunas de las formas en las que los mundos modernos y chamánicos pueden ser, y están siendo, integrados hoy. Por esta oportunidad de compartir, le doy gracias al Gran Espíritu y todas mis relaciones (Mitokuye Oyasin). ¡Jo!
Acerca de Mikkal: C. Michael Smith, PhD es un sanador cheroqui-métis y un psicólogo junguiano que tiene su práctica privada en Michigan. Recibió su educación en University of Chicago, The Chicago Theological Seminary y tiene un certificado de psicología analítica del C. G. Jung Insitute of Chicago. Él ha sido iniciado por sus maestros Ai Gvhdi Waya (cheroqui-métis) y don Alverto Taxo (quechua Taita Iachak del Ecuador). Como etnopsicólogo y antropólogo médico, ha enseñado en University of Chicago, The Chicago Theological Seminary, Illinois School of Professionl Psycholoy y otras instituciones en los Estados Unidos, incluyendo varios institutos junguianos. Él es el autor de Psychotherapy and the Sacred (La Psicoterapia y lo Sagrado) y Jung and Shamanism in Dialogue (Jung y el Chamanismo en Diálogo) y fue el editor de ocho volúmenes de la revista profesional Shamanic Applications Review (Reseña de Aplicaciones Chamánicas). Él dirige el Crows Nest Wilderness Retreat Center (Centro de Retiro del Nido del Cuervo) en el suroeste de Michigan desde donde dirige un programa de entrenamiento en psicoterapia chamánica. Puede ser contactado a través de www.cmichaelsmith.com
[i] Nota del traductor: El término "Soul loss" se tradujo como "pérdida del alma.” Sin embargo, “pérdida del alma” no significa la pérdida de toda el alma. En el chamanismo, múltiples almas habitan el ser, y una o varias almas pueden estar perdidas mientras que otras todavía están presentes, por lo que sólo una parte del alma se pierde; algo similar a un estado psicológico disociativo.
[ii] Sistema de Guía Interior (SGI): Para entender cómo el Gran Espíritu nos habla al corazón, pregúntate: “¿A qué me siento atraído? ¿A qué pertenezco? ¿Qué se interpone a esto? ¿Cómo se sentiría tomar un paso adelante o qué me haría sentir mejor?” Hazte estas preguntas con respecto a cualquier aspecto o dimensión de tu vida, pero sobre todo préstale atención a lo que tu corazón se siente atraído o inclinado. El Gran Espíritu esta en cada criatura y en el corazón de cada experiencia. Éste te inclina a ciertas predilecciones a través de tu corazón y te invita a tomar ciertas decisiones y caminos. Te puede ayudar a encontrar tu camino en cada situación si sabes cómo preguntar y cómo escuchar. Esta forma de vida utiliza el corazón como su sistema de guía interior.
[iii] Curando para el Gran Negro (Doctoring for the Big Black): "El Gran Negro" es un símbolo cheroqui de color que se expresa concretamente; en Francés sería le grand noir, y en inglés, The Big Black. El Gran Negro también se refiere a la dirección del oeste, el inconsciente y la pérdida del alma.
[iv] Una buena fuente de información acerca del rescate del alma y otras fórmulas cheroquis se encuentra el artículo Doctoring for the Big Black de la revista profesional Smithsonian Contributions to Anthropology, Vol. 12, Núm. 6, 1970. Varios etnógrafos recogieron estas fórmulas entre los cheroquis de Oklahoma a principios del siglo XX. Para la fórmula de los cheroquis del sureste, vea Swimmer Manuscript en History, Myths, and Sacred Formulas of the Cherokees (Ashville, NC: Historical Images Press, 1992). Estas fueron recogidas por el antropólogo James Mooney para el Negociado Americano de Etnología (Bureau of American Ethnology) en el 1891.
[v] El método del viaje chamánico tiene mucha afinidad con la técnica de “imaginación activa” desarrollada por C. G. Jung para visitar regularmente a Filemón, su guía gnóstico; un “Viejo Sabio” con quien Jung tenía largas conversaciones.
[vi] Temprano en la psicoterapia, le pregunto al cliente qué tipo de vida él/ella quiere realmente y qué parece estar impidiendo esto. También le enseño cómo escuchar al corazón cuidadosamente, utilizando su sistema de guía natural e instintivo (SGI). Una vez ellos saben cómo escuchar y honrar lo que viene del corazón, es cuestión de tiempo y persistencia para que la vida comience a moverse en armonía con el corazón y sus predilecciones. Este proceso indígena es paralelo al consejo de Jung de subordinar el yo (ego) al Yo (Self) y de usar las cuatro direcciones, particularmente la función del Sentimiento, pues tiene la habilidad de decirte si algo es conveniente o no. Otra acción que llena de poder a mis clientes es el recordarle que ellos no son su patología o su problema, ni tampoco algún otro contenido de su psique. Al contrario, ellos son los individuos que están allí, lidiando y batallando con todo esto, quienes pueden relacionarse con éstos problemas, inquirir acerca de ellos, y con la guía del Espíritu, buscar un camino para seguir adelante. Ellos tienen, según Jean-Paul Sartre, la libertad de observar, des-identificarse con estos contenidos e imágenes de sí mismos y escoger darle forma a la vida creativamente. Esta es mi manera de hacer que mis clientes estén agudamente conscientes del ser-alma que ellos son y que se hagan responsables de ello.
Mikkal C. Michael Smith, Ph.D.
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